España alzó la Copa del Mundo por primera vez en su historia, un título totalmente justo. Superó en la prórroga a Holanda, tras empatar sin goles en los 90 reglamentarios, con un tanto de Iniesta cuando restaban sólo cinco minutos para los penaltis.
¡Qué campeón! España ha levantado su primera estrella redondeando así con justicia un Mundial de época. No se podrá decir que es un campeón de principio a fin, porque tuvo un traspie en el debut, pero si un campeón con todas las letras, porque estuvo firme en todas las líneas, seguro en todo el campo, paciente y laborioso para ganar los partidos y tuvo figuras que supieron aparecer en los momentos clave. Además y por sobre todas las cosas, el equipo de Vicente Del Bosque impuso un sistema de juego que nunca pudo ser resuelto por sus rivales.
Y de esa manera, la Furia Roja salió a jugar la final del mundo. Con su clásica línea de cuatro defensores, con dos laterales que pasaban mucho al ataque, con un mediocampo de corte y juego que en ningún momento dudaba de llegar a posiciones de gol, y una ofensiva que fue paciente y también profunda para encontrar espacios.
El arranque de España fue furioso. En pocos minutos ya merecía estar al frente en el marcador. Sergio Ramos de cabeza exigió a Stekelenburg en el minuto 5, otra del lateral madrileño con un remate bajo y una ocasión para Villa entrando por el segundo palo. Todo en los primeros 12 minutos de juego.
Después de esas chances, Holanda entendió cómo jugar el partido. Fue así que comenzó a presionar a la Roja cuando salía con la posesión del esférico. Presión a partir de los delanteros y con gran orden de Van Bommel y De Jong.
El encuentro perdió en emoción pero era bien jugado. Dos equipos que trataban bien la bola y trataban de generar fútbol sin abusar de los pelotazos.
En el complemento, los Países Bajos continuaron con su presión para recuperar la pelota y lograron frenar la buena circulación de los españoles. Igualmente, los de Del Bosque se imponían en la posesión y se lo veía siempre más cerca del primero.
Pero la oportunidad más clara estuvo en los pies de Robben. Sneijder lo habilitó estupendamente desde atrás de la línea media y el hombre del Bayern Munich se escapó sólo frente a Iker Casillas. El guardameta le ganó el duelo tapando con los pies. Fue la salvada del encuentro.
Inmediatamente y para contrarrestar, España tuvo una situación también importantísima. Después de un centro-chut de Navas, el balón le quedó a Villa a un paso de la valla. El Guaje definió y justo fue atorado.
Minutos después se iba a dar nuevamente la misma historia, aunque esta vez a la inversa. Primero en el 32´, Ramos volvió a ver el gol de cerca y su cabezazo se fue elevado. Y cinco más tarde, Robben nuevamente iba a ganar en velocidad, aprovechando un pelotazo, y Casillas otra vez iba a evitar el tanto, cuando el extremo intentó gambetearlo.
El partido terminó 0 a 0 (segundo empate en cero en finales del mundo, el único era Brasil 0 Italia 0 en USA 94´) y la prórroga hizo su aparición. La temática fue la misma, con España siempre más cerca pero con una Holanda amenazante de contragolpe.
La defensa holandesa comenzó a dejar huecos y así las amarillas acumuladas empezaron a pasar factura, así como también la Roja se puso en posición de gol varias veces. Primero en una jugada confusa lo tocaron a Xavi dentro del área, aunque el colegiado no sancionó. Más adelante, Francesc Fábregas contó con un mano a mano que encontró en su mejor figura a Stekelenburg. En la respuesta, Mathijsen se lo perdió de cabeza. Luego, Iniesta fue dubitativo dentro del área y, un instante más tarde, Navas por derecha disparó para que un desvió casi mande el balón al fondo de la red.
El gol de la Roja estaba al caer y más aún cuando, después de una pared Iniesta-Xavi, Heitinga vio la roja. El tiempo igualmente se acababa, la defensa naranja estaba complicando el título español… Por eso, los de Del Bosque necesitaron de una contra para ganar el campeonato del mundo. A falta de cinco minutos para los penaltis, Torres lanzó un envío contra el cuadro mayor, Van der Vaart rechazó y le dejó la bola Cesc. El estratega del Arsenal inglés habilitó notablemente a Iniesta que fusiló a Stekelenburg y desató la locura. Vea el gol.
Luego, hubo tiempo para poco. Algún pelotazo largo de los holandeses pensando en el milagro pero la historia ya estaba escrita. España levantaba su primera Copa del Mundo. Con toda justicia, la Furia Roja se consagró como el mejor.
HERNÁN AMAYA









