Guerra interna en Alemania
El entrenador de la Selección, Joachim Löw, está enfrentado con la Federación por las negociaciones en relación a la prórroga del contrato del DT al frente del combinado nacional. A solamente cuatro meses de la Copa del Mundo, el clima no es el ideal en el fútbol germano.
Un Mundial es una competición dura y traicionera. No siempre gana el mejor equipo, la suerte muchas veces influye demasiado, los esquemas conservadores pueden resultar más efectivos; aunque también ha dejado alegrías el buen trabajo, la mancomunión del plantel y cuerpo técnico y el buen fútbol. Para tener más chances, lógicamente, el estado ideal para arribar a disputar una Copa del Mundo es el buen clima, una ambiente agradable y el esfuerzo mutuo, tanto de jugadores, cuerpo técnico como de dirigentes.
En Alemania, el diario “Bild” ha dado a conocer detalles sobre las largas negociaciones entre Joachim Löw, el director técnico de la Selección Nacional, Oliver Bierhoff, el director deportivo de la misma, y la Federación (DFB). Y de esta manera, el conflicto se hizo público.
Todo comenzó cuando la DFB se sentó a conversar con Löw para extender cuatro años más el contrato del DT tras el Mundial Sudáfrica 2010. Todo parecía indicar que las negociaciones iban a llegar a buen término antes la Copa del Mundo y por diciembre de 2009 Theo Zwanziger, el presidente de la Federación, había declarado que “para nosotros nunca estuvo en cuestión que tuviéramos que seguir negociando con el seleccionador”.
La prensa alemana ya daba por hecho el acuerdo, pero… Joachim Löw salió a declarar que se le había ofrecido un contrato innegociable. Entonces, la bomba explotó. Lo que se suponía paz, era en realidad una guerra interna.
El diario “Bild” publicó su versión afirmando que el entrenador junto al director deportivo, Oliver Bierhoff, habían puesto condiciones muy altas para sellar la prórroga. En tanto, Löw negó lo dicho por el periódico y atacó: “Conscientemente no hemos hecho declaraciones concretas en las últimas semanas sobre el estado de las negociaciones y de pronto saltan a la luz una serie de detalles que no son ciertos”, dejando entrever su disgusto con la Federación. Y continuó: “Ahora conviene concentrarse en los esfuerzos de seis años para lograr el mejor resultado en los Mundiales. Será preciso mantener las normas de lealtad y respeto mutuos”.
No siempre las peleas dirigenciales repercuten en el rendimiento de un equipo de fútbol, pero muchas veces sí. Existieron planteles que se reforzaron anímicamente tras las confrontaciones obteniendo grandes logros y también hubo aquellos que cayeron en ese espeso clima. Habrá que ver si Alemania puede sobreponerse a esta guerra interna y hacer una buena Copa del Mundo o si los entredichos son más fuertes que todo el trabajo de cuatro años.
HERNÁN AMAYA

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