El Mundial de Sudáfrica 2010 despierta nuevamente el miedo a la merma del rendimiento deportivo por culpa de los terrenos elevados que serán sedes de la competencia, como lo fue en México 1986. Los científicos ya han desarrollado soluciones al problema y aconsejan nuevos usos, como camas especiales o máscaras de oxígeno, para que los jugadores no sufran la altura sudafricana.
Sudáfrica 2010 será una Copa del Mundo muy particular. Tiene el gran condimento de ser la primera en realizarse en el continente africano, pero además será un Mundial que genere nuevamente viejas preocupaciones: se disputará en invierno, hecho que no se daba desde Argentina 1978, y habrá sedes en ciudades con gran altitud, como en México 1986.El invierno es un tema que dificulta el normal desarrollo de las tareas cotidianas (viajes, descansos, entrenamientos, etc.) pero no es un tema que preocupe en demasía a la mayor parte de las Selecciones, ya que Sudáfrica no posee muy bajas temperaturas y los oriundos de climas cálidos sabrán adaptarse. Aunque no deja de ser un importante dato, pues los últimos mundiales se han jugado en pleno verano.
En cambio, la altura genera un temor que solamente se vivió en el Mundial de México 86´, el cual ganó Argentina (en la final 3-2 a Alemania Federal). Allí, el Estadio Azteca (el principal recinto donde se desarrolló la Copa del Mundo) estaba ubicado en la Ciudad de México a 2200 metros sobre el nivel del mar. En el caso de Sudáfrica, la altura es levemente inferior pero seguramente afectará a los equipos que disputen encuentros en esas ciudades.
Johannesburgo, donde hay dos estadios que albergarán partidos, se encuentra a 1700 metros por encima del nivel del mar; Pretoria está a 1400 metros; Rustenburgo a 1500, todas las canchas están a una altura similar. Las únicas sedes que se hallan al mismo nivel del océano son Ciudad del Cabo, Puerto Elizabeth y Durban, por lo que generará un cambio importante en los jugadores que deban trasladarse del llano a la montaña y viceversa.
Sin dudas hay que trabajar para evitar la merma en el rendimiento, ya que está comprobado que los equipos que no están acostumbrados se les hace muy difícil soportar un ritmo constante a esos niveles tan elevados: generalmente terminan quedándose sin aire y se ha llegado muchas veces al caso que deba retirarse del campo de juego un futbolista para colocarse una mascarilla de oxígeno.
Es así que las primeras Selecciones ya comenzaron a anunciar sus planes para pelear contra el “segundo enemigo”: la altura. La primera en lanzar lo “nuevo” en tecnología para mejorar el rendimiento deportivo fueron los ingleses. Inglaterra utilizará para la preparación y durante la Copa del Mundo unas camas especiales, llamadas hiperbáricas. Así, se creará una situación similar a estar a los 1700 metros de Johannesburgo. Según los expertos si los jugadores descansan en estas novedades lograrán incrementar el transporte de oxígeno en la sangre, mejorando el potencial de cada futbolista.
Cada uno atiende a su juego y planea el Mundial. Hay que bajar el margen de error al mínimo para conseguir la victoria.
HERNÁN AMAYA












