Irlanda sigue insistiendo con su participación en Sudáfrica 2010. Como ya agotó las instancias para repetir el partido de repesca ante Francia, ahora busca ampliar el cupo de Selecciones en la Copa del Mundo.

Si hay que halagarle algo a los irlandeses es su perseverancia y sobre todo su imaginación y creatividad. Porque no se dan por vencidos y quieren a toda costa estar en Sudáfrica 2010, por eso propusieron algo insólito e ilógico teniendo en cuenta la coherencia del formato de una Copa del Mundo actual.
La historia nació el último 18 de noviembre, cuando Henry bajó un balón en el área irlandesa con su brazo izquierdo y asistió a Gallas para que marque el gol que clasificó a Francia y eliminó a Irlanda del Mundial del año entrante. A partir de allí, la Federación de Fútbol del país isleño comenzó a pedir, solicitar y hasta suplicar que el encuentro se juegue de nuevo, para que la injusticia no gobierne el deporte.
Pero la FIFA fue clara al respecto y el reglamento la ampara. El error del colegiado forma parte del juego y sería imposible repetir un partido por esa causa (sentaría precedente y millones de naciones se quejarían y solicitarían la repetición de tantos cotejos que han sido definidos por fallos arbitrales).
Una vez agotada esta posibilidad, a los irlandeses se les ocurrió hacer una extraña propuesta. Debido a esta injusta eliminación, pidieron que el próximo Mundial tenga 33 países, en vez de 32, y que Irlanda forme parte de esa lista.
Lo más extraño aquí es que el mandamás de la FIFA no echó por borda rápidamente tal solicitud. “Informaré al Comité Ejecutivo, pero no puedo confirmar lo que pasará”, señaló Blatter. Este miércoles habrá reunión en Ciudad del Cabo, previa al gran sorteo del Mundial del próximo viernes, y allí se discutirá esta locura irlandesa.
Sería algo aberrante que la FIFA apruebe esta loca propuesta. Si bien los Mundiales no han sido del todo coherentes a lo largo de su historia, sí lo fueron durante los últimos 52 años, más precisamente desde Suecia 1958. Si se avalara esta iniciativa, sería como volver a aquellos primeros campeonatos en donde reinaba la ilógica y la injusticia: Grupos dispares –algunos de cuatro, otros de 3 y hasta de dos, como en Brasil 1950- repetición de partidos debido a que no se definía por penales un empate o en una posición igualada dentro de una zona no se tenía en cuenta la diferencia de gol, sorteos sin criterio de regiones o la ilógica en su máxima expresión del Mundial de Suiza 1954, cuando los ganadores de los grupos iban por un lado de la llave de los playoffs y los segundos por otro. Sumado a esto se estaría volviendo a observar una Copa del Mundo con un número impar de participantes, como en Uruguay 1930, Francia 1938 y Brasil 1950.
El sorteo del Mundial está demasiado cerca y el cambio en el reglamento de la inminente Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 suena a chiste desde cualquier punto de vista por donde se lo mire.
HERNÁN AMAYA










